Un genio nos visitó en Manizales. Un genio mexicano que se dio a conocer en el mundo porque representó a un antihéroe, “un saltamontes de color rojo, torpe, tonto y tarado”.
Desde hace 37 años el mundo escuchó: “Más ágil que una tortuga... más fuerte que un ratón... más noble que una lechuga... su escudo es un corazón... es ¡El chapulín colorado!”. Esta inconfundible frase no solo caló en el público mexicano, sino en todas las generaciones que a partir de entonces, crecieron con las series escritas e interpretadas por Roberto Gómez Bolaños.
Chespirito vino a Colombia para presentar su obra “11 y 12”, que lleva más de cuatro mil funciones en México y otras tantas en países de Latinoamérica. Lo esperamos por más de una hora, con las ansias de verle y escucharle frente a frente. Una sensación extraña nos recorría, había mezcla de sentimientos, puesto que parecía increíble que después de tantos años de verlo a través de la pantalla chica, de reír gracias a él, de convertirnos en fanáticos de todas sus representaciones y programas, pensáramos si quiera en la posibilidad de tenerlo en frente, para comprobar que estaba entre nosotros, y para preguntarle, entre otras cosas, las dudas más comunes referentes a sus personajes.
Llegó a Colombia después de 27 años de haber aceptado la invitación de Nidia Quintero de Turbay para participar de la Marcha de la Solidaridad que se realiza desde hace más de tres décadas en nuestro país. En aquella oportunidad, aparte de Bogotá, la única ciudad que visitó fue Manizales, pero como él mismo lo asegura, en aquel entonces no pudo conocer bien la ciudad, tal como le sucede con las demás ciudades que ha visitado: No conoce ninguna.
Finalmente este personaje llegó a Manizales y queríamos hablar con él. Tuvimos alrededor de 2 horas para tratar de conocerlo, para indagar sobre el por qué de muchas cosas, entre ellas, quién era la mamá de El Chavo del Ocho, o el nombre de este chiquillo que permanecía gran parte del tiempo en un barril en la vecindad.
Obviamente nunca contesto a estas incógnitas, pues hacerlo sería romper con la magia de un personaje que seguramente seguirá en las pantallas y en los corazones de las generaciones ya fanáticas y de las futuras.
Lo que sí pudimos averiguar es que a este genio no le gusta el fútbol. En sus propias palabras: “El fútbol es el mayor generador de violencia”. Roberto Gómez Bolaños y su esposa Florinda Meza, se solidarizaron con el campeón de la vida, Luis Fernando Montoya, y manifestaron que estos hechos no se pueden volver a presentar.
Sobre su obra “11 y 12” nos contó que tiene la intención de frenar los ‘ismos’ exagerados, es decir, combatir la intolerancia y las malas acciones que generan actos violentos, inventando un método para superarlo y revertirlo. El objetivo de esta puesta en escena es divertir.
Indudablemente el personaje más recordado y querido entre todos los creados por Gómez Bolaños, es El Chavo del Ocho, donde un adulto vestido de niño pobre, personifica todo lo que un ser humano puede contener: ambición, ingenuidad, cobardía, amor, y junto a los demás habitantes de la vecindad, reúnen un tanto más de valores, virtudes y defectos que divierten, emocionan y aleccionan a su inteligente audiencia.
Sobre el éxito le preguntamos, y fue humilde en su respuesta: “A lo que haces hay que ponerle tu sello, es necesario ser creativo, la copia no vale. Sean lo que son”.
“Humor, amor y comedia van juntos”, así lo aseguró Roberto Gómez Bolaños. Él, quien ha sido escritor, actor y productor es el héroe de muchos, y modesto para su esposa, quién no tiene otra forma de catalogarlo, sino como ‘Genio’. Un genio que logro convertir su programa en una especie de cocacola, es decir, en un producto para ser consumido por chicos, grandes, mujeres, hombres, ricos, menos ricos, convirtiendo así, su programa familiar en todo un éxito y fenómeno mundial.
Doña Florinda recuerda muy jocosamente una de sus visitas a Japón. En una oportunidad, relata, llegaron al hotel, y ella hizo lo que siempre hace, encender la televisión, y cual fue su sorpresa al ver en la pantalla a El Chapulín Colorado traducido al japonés. Sin embargo los dos (Roberto Gómez Bolaños y Florinda Meza) están de acuerdo en que la mejor traducción a otro idioma de los programas de Chespirito están en Portugués.
Podríamos extendernos hablando de su libro biográfico, o de sus escritos sobre El Chavo del Ocho o incluso de sus poemas, pero seguramente nos quedaríamos cortos ante tanta genialidad. La mejor forma de profundizar lo que se conoce sobre este genio es leyendo sus obras, y como lo dijo su esposa: compren sus libros, pero préstenlos a sus amigos, para que todo el mundo lo conozca.
Por ahora no queda más qué decir, que fue un placer ver a este personaje mexicano en tierras manizaleñas, que fue un honor poder decirle lo agradecidos que estamos por nutrir los días de nuestra infancia y por seguir estando en nuestras pantallas.










