A escalar en el Nevado del Ruiz.

El boulder es una actividad física de alto rendimiento en la que se emplean todos los músculos del cuerpo, es muy similar a la escalada y como ésta se puede practicar en exteriores naturales o en interiores modificados especialmente para este fin.

Caldas -Manizales- 

El boulder es una actividad física de alto rendimiento en la que se emplean todos los músculos del cuerpo, es muy similar a la escalada y como ésta se puede practicar en exteriores naturales o en interiores modificados especialmente para este fin.
 

El boulder consiste en escalar rocas pequeñas de hasta 10 metros de altura, sin más seguridad que la resistencia del propio cuerpo, sin cuerdas, sin arneses, sin poleas, nada, es sólo el escalador y la roca.

En la experiencia de ciudadeje.com estuvimos con Sebastián Santa y con Lina García en el Nevado del Ruiz haciendo algo de boulder.

Domingo 4:30 de la mañana, me levanto y entro en la ducha, en la calle aún es de noche, no hay carros y una ligera llovizna moja todo sobre la ciudad. Después del baño un café, las botas bien ajustadas, el morral y listo, media hora más tarde, estoy embarcado en un 4x4 rumbo al Nevado del Ruiz que está al norte de Manizales aproximadamente a una hora treinta de trayecto.

Llegamos, yo ya he visto muchas rocas pero ninguna con cara de ser escalable y cuando descendemos del vehículo un frío intenso entra por mi nariz, 4 mil 900 metros sobre el nivel del mar son suficientes para desanimar a la mayoría. La altura puede producir efectos suaves como el “mal de montaña” o soroche” o acabar con la vida de un hombre llenándole de agua sus pulmones “hipoxia” sin pensarlo dos veces, me ajusto las botas, acomodo el morral en mi espalda y estoy caminando al lado de dos montañistas caldenses, a los quince minutos el peso de mi morral se vuelve insoportable, siento que hay un yunque ahí adentro y que las cargaderas me están haciendo un roto en cada hombro, sudo demasiado pero si con chaqueta hace demasiado calor sin ella se me congelaría el cuerpo.

Dos horas más tarde llegamos a “la roca”, como es costumbre entre los escaladores cada roca tiene un nombre, “es por afectividad, pa´ que la roca se deje escalar” esta se llama “la chu” por la chupadxxx se ve de entrada que no es fácil escalarla, Lina acaricia la roca como si fuera una persona, recorre sus fisuras y sus protuberancias y mientras se quita la chaqueta sonríe y dice, “bueno por lo menos no está lloviendo y eso mejora las cosas” y con esa frase me animo a ponerme los “pies de gato” que son unos zapatos diseñados especialmente para escalar, “los gatos”, como se denominan usualmente, se deben usar una o dos tallas menos que los zapatos normales para que el pie quede muy bien ajustado dentro del “zapato de gato”, de esta manera se garantiza adherencia en toda la superficie del calzado. El equipamiento necesario para practicar el boulder es muy sencillo, un buen par de “pies de gato” y una taquera que es una bolsita que va detrás de la cintura en la que hay carbonato de magnesio, un polvo blanco que hace que las manos no suden para que la sujeción sea más efectiva, de resto un pantalón cualquiera, la camiseta es opcional.

Uno dos tres

Uno, Sebastián y Lina están estirando todos los músculos de su cuerpo. Estiramiento típico, los brazos, las piernas, la cintura, el cuello, este deporte requiere mucha destreza física, flexibilidad y resistencia.

Dos, Lina aspira profundamente, y se para frente a la roca, acomoda una mano, acomoda la otra, acomoda un pie, revisa que este bien puesto y empieza a escalar.

Tres, Sebastián es la seguridad de Lina en caso de que sus extremidades no resistan su peso, siempre está detrás de ella con sus manos dispuestas a recibirla por la espalda si algo llega a fallar y Lina resbala.

La roca tiene diferentes dificultades, si es vertical es una placa, si es diagonal hacia fuera es extraplomo y si es horizontal es un techo, el nivel de dificultad es independiente de cada ruta y en una roca pueden haber varias rutas dependiendo del camino elegido para llegar a un punto especifico.

El contacto con la naturaleza, el riesgo, la paz de este lugar es lo que más me gusta del boulder, no estoy compitiendo con nadie ni es una contrarreloj sólo es divertirse de una manera sana

Para Lina el boulder es retarse a ella misma y saber que se puede superar, si esta vez puede hacer una ruta la siguiente podrá hacer una más difícil pero si no lo logra puede volver a intentarlo las veces que quiera sin ningún problema.

Son las 5 de la tarde y regresamos a Manizales, el cansancio físico, el dolor en los dedos, un poco de mareo, la sensación de grandeza después de haber coronado la roca y estar vivo para contarlo. Manizales se ve sobre el fondo naranja del atardecer y entre sorbos de aguapanela caliente con queso de la margarita se comparten entre los montañistas las experiencias del día.

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