Las guaduas gechas y cortadas en menguante al amanecer ya han sido amarradas y pulidas para armar la balsa en que empieza nuestra aventura.
Quindio -Puerto Alejandría-
Todos a bordo y vamos río abajo. El encanto del Rió nos envuelve, árboles milenarios que hospedan garzas viajeras y monos aulladores nos saludan. Sea bajo el sol o la lluvia el paseo es un paseo, de todas maneras mojados vamos a quedar; porque quien se aguanta a darse un buen chapuzón en estas aguas, eso si, solo cuando nuestro boga lo indique.
El cauce sigue y nosotros con el, los rápidos llegan y la adrenalina se siente a flor de piel; todos sentados para pasarlos o si el boga lo permite, al agua el que quiera y pasarlos flotando con el chaleco, piernas arriba para evitar un raspón con las piedras. La balsa cruje mientras pasa por los rápidos pero todos a salvo.
Continuemos disfrutando del paisaje y de las historias de nuestro guía con brazos de Popeye, porque les digo que camelludo si es esto de dirigir la balsa a punta de un varillón de guadua verde.Hora de almuerzo y parada en una pequeña isla, no hay que preocuparse por llevarlo los planes incluyen esto. Disfrutar de una deliciosa comida caliente después de un largo rato de paseos es como raro, pero es que todos los almuerzos son envueltos en hojas de plátano, muy típico de la región, para mantener el calor y el sabor de lo que nos hayan enviado. Un almuerzo que sabe a gloria.
De nuevo todos a bordo, en nuestra embarcación que como dice el Boga, es ancestral y fue utilizada por los indígenas Quimbayas para transportarse por la zona. El río envuelve historias del pasado quimbaya al cual le debemos gran parte de lo que somos hoy en día.
Toda nuestra aventura continúa y el Río sigue con nosotros por un largo rato. El paseo desde que empieza al coger el Willis en el pueblo hasta que volvemos a el dura aproximadamente 8 horas. Desde las 9:30 de la mañana que nos montamos en el Jeep hasta las 5 de la tarde que nos vuelven a dejar en el pueblo.
Ya se aproxima nuestro destino final, un puente de color naranja nos dice que llegamos al puerto de Piedras de Moler, donde desembarcamos y tomamos ruta de nuevo a Quimbaya. Nos despedimos de un gran paisaje, una aventura extraordinaria que nos hizo poner los pelos de punta por sus rápidos y su naturaleza.
El Rió la Vieja nos invita de nuevo a volver y a no olvidarnos de él. Este es un paseo Ciudadeje.com, que nos muestra la grandeza de nuestra región y que nos invita a seguir trabajando por ella y a seguir disfrutando de todo lo que nos ofrece.







