Pereira, abril 29 de 2008
Varias mujeres salen de sus casas rumbo a un bar del centro de Pereira, animadas porque esa noche conocerán y escucharán los sonetos de Héctor Escobar, ‘El diablo’. Su prestigio, seducción y atracción por la literatura y las mujeres, parecen no tener precedentes en la pequeña ciudad. Escobar -explica su amigo, Alfonso Gutiérrez Millán, autor de ‘El Enviado’ libro donde se relata en tono de ensayo, la evolución espiritual de Escobar-, participa del Tantra, doctrina asiática que busca lo que en el budismo se llama la iluminación.
Para el Tantra, el sexo es una fuente de iluminación y de inspiración. Es una fuente para elevarse hasta trascender y encontrar lo que en el budismo se denomina el satori -lo que despierta a la verdadera vida- es decir, que es tan profundo, que quien la obtiene ya no tiene miedo a morir.
El Tantra -sigue Gutiérrez- lo practican sectas budistas como la de Dalai Lama, pero advierte que para el Tantra, el sexo es sólo un medio para encontrar la iluminación, no es un fin en sí mismo. En el Tantra, el hombre asume la posición de la fuerza masculina creadora del universo y la mujer, asume el papel de la creación, por consiguiente para el tantrismo, todo acto sexual es una duplicación del acto creado, en el cual lo masculino y lo femenino engendran lo nuevo y eso es sagrado. Eso es muy diferente al concepto del sexo por el sexo.
Pero además de que conoce en detalle el Tantra, este hombre, al que muchas veces se le ve paseando por las calles del barrio Providencia, donde habita, o por el centro de la ciudad, lo llaman ‘El diablo’, debido, como lo cuenta Gutiérrez en su libro, a que él desde muy joven se dedicó a la poseía y las ciencias ocultas, especializado en demonólogo: conocimiento esotérico de los demonios. Sus estudios fueron tan profundos que él llegó a creer que él era una especie de Enviado del lado contrario al de los demás.
Gutiérrez dice que Escobar siempre entendió que los demás eran demasiados y poderosos y quiso llevarle la contraria a todos. Entonces se concentró en ese personaje tan vilipendiado como ‘el diablo’ y su corte, y descubrió los ríos de literatura que tienen que ver con el poder contrario al bien. Por esa lucha perenne entre dos contrarios, que se identifican como la luz y la oscuridad y el bien y el mal. Esas cualidades encarnan la ética de hombre y la ciencia de la conducta, que consiste en saber escoger el mejor camino. Estudiar el bien y el mal, es estudiar al hombre, en su capacidad de equivocarse.
De manera paradójica, Héctor Escobar ‘El diablo’ hizo buenas migas con los obispos de Pereira. Fue cercano de monseñor Baltazar, primer obispo de la ciudad y fue conocido por monseñor Darío Castrillón.
A ese reconocimiento diabólico que reposa sobre él, se suma su conocimiento por su lectura del tarot. Gutiérrez recuerda, que hace cerca de cinco años, una periodista y un camarógrafo del canal alemán Der Spiegel, custodiados por aquella fama equivocada de Colombia en Europa, se desplazaron hasta Pereira para entrevistar a Escobar sobre el tema. El encuentro se efectuó en el sector de El Mirador, donde también estuvo Gutiérrez, lo que dejó como resultado un controvertido dialogo, que fue visto, señalan los registros, por más de 10 millones de televidentes. Hay que agregar que Der Spiegel ha entrevistado a muy pocos colombianos, donde se cuentan al Nóbel de literatura, Gabriel García Márquez y a Héctor Escobar.
Su nombre en la consultoría del tarot es tan trascendental que hombres de más alto poder, mujeres y personajes de la farándula, viajan millas para que sea él quien les lea las cartas. Según Gutiérrez, una vez vinieron dos reconocidas actrices acompañadas de un actor, que además de leerse el tarot, quería ir de farra con Escobar y resultaron en el centro de la ciudad disfrutando de la milonga y de amanecer pereirano. “La gente sabe que Escobar nunca dará nombres y que su hermetismo es sagrado”, dice Gutiérrez.
Pero su remoquete de ‘El diablo’, su pinta vestido de negro, su importancia como consultor del tarot y el estar rodeado de mujeres, son cosas de beatas que se ven espantadas por su aura diabólica. Lo que hace brillante a Escobar es su poesía, que rebasa fronteras y aparece en destacadas publicaciones literarias. “Es el poeta viviente más importante que hay en Pereira. La obra poética es superior al aura diabólica que posee”, sentencia Gutiérrez.
Cuando el escritor argentino Ernesto Sábato fue invitado al Festival de Teatro de Manizales, Escobar y Gutiérrez se citaron con él en el evento, donde a ritmo del ron caldense y con el telón del tango, intercambiaron poemas y opiniones. “La farra fue magnifica”, anotó Gutiérrez.
En el cenit
Escobar y Gutiérrez hacen parte de la generación de pereiranos que ayudaron a forjar el pensamiento intelectual de la ciudad. Crecieron en los años sesentas y empujaron la literatura y en general las humanidades. A ellos, se unen Julián Serna, filósofo; Miguel Álvarez de los Ríos, quien en la noche de la presentación del libro leyó unas palabras; Eduardo López Jaramillo, gran escritor y ensayista; César Gaviria Trujillo, Rodrigo Rivera Salazar, Juan Guillermo Ángel y Gustavo Orozco, claro, unos escritores y otros políticos, que reunidos llevaron a Pereira a ser una de las ciudades más importantes del país.
Hoy, -agrega Gutiérrez- parte de la nueva generación ya no está. Sus descendencias no se han interesado mucho por continuar con esa clase de dirigencia. La mayoría de los descendientes son personas muy estudiadas que no tienen cabida en Pereira y se han ido a Bogotá o la exterior. “La generación del 60 logró llevar a un pereirano a la presidencia, ministros, varios senadores y un presidente a la Cámara y el Senado. Esa clase no ha sido reemplazada y no han logrado protagonismo a nivel nacional”, concluyó Gutiérrez.
‘El Enviado’, libro escrito por Alfonso Gutiérrez Millán, autor también ‘Del Poder y otros ensayos’ levantará polvo. Habla del espíritu de Escobar, se refiere a la historia de Pereira, menciona, entre otras cosas, el asesinato del periodista César Augusto López Arias, varios episodios con el poeta maldito Gonzalo Arango y la relación de ‘el diablo’ con el rock de los Rollings Stones (capitulo 19).
Fuente: Latarde.com







