El inglés, que vive en Pereira, hizo parte en su juventud de los 'mods', una cultura que tenían esta clase de motocicletas.
Alan Gardiner, corpulento, de ojos azules, conocido por sus amigos en Europa como 'Digger' vive desde hace dos años en la capital de Risaralda.
Alan y sus 30 motos Los impuestos le han impedido cumplir con su pasión por las motos Lambrettas, ya que le cobran un millón de pesos por cada una para poderlas conducir y registrar en el país como clásicas.
'Digger' nació en York Shire, en el norte de Inglaterra, donde se desempeñó durante varios años como mecánico naval en el puerto de su ciudad, hasta alcanzar la jubilación.
En su juventud hizo parte de los 'mods', una cultura juvenil inglesa que en su mayoría tenían esta clase de motocicletas, usadas por mensajeros de banco y por amantes de la música negra, como el ska, el motown o soul.
La primera la tuvo en 1976, una Turismo Veloz 175, modelo 62.
Desde ese día su vida cambió radicalmente, pues se dedicó durante 42 años a coleccionar este tipo vehículos hasta llegar a tener 30 ejemplares.
El inglés dice que cuando pasa con su moto por una calle muchos lo miran con envidia. Entre las posesiones más llamativas que tiene 'Digger' se encuentra una Lambretta 175, modelo 60, color beis, con un coche al lado, el cual denominó el Bambini, como si se tratara de un hijo más.
Gracias a esta motocicleta, Gardiner ha sido fotografiado en varias ocasiones para revistas como Scootermania y ha ganado gran cantidad de premios en diferentes categorías, como mejor moto Vintage o mejor clásico, aunque para él, el único premio que tiene relevancia fue el que le otorgaron en el año 93 en la categoría del viaje más largo, ya que realizó un recorrido de más de 2.000 millas desde Inglaterra hasta Suiza en dos semanas.
Otras de las motocicletas que tiene en el país es una Jet 200 dúo, amarilla con blanco, y una bandera del Reino Unido en la parte delantera del babero.
Esta Lambretta es la única que se encuentra registrada ante el Instituto de Tránsito Municipal de Pereira y en ella ha hecho diferentes viajes por el país.
El último que recuerda fue al nevado del Ruiz, en Manizales, adonde subió en compañía de unos amigos con el patrocinio de una empresa.
También tiene una 125 Special, color azul metalizado, la cual era de su esposa, una colombiana que se casó con él en Inglaterra, pero que al parecer no volverá por su motocicleta ni por el coleccionista.
Para Gardiner no hay nada que pueda describir la sensación de estar sobre una Scooter. Su afición no la frena nadie. Ni siquiera un incidente que tuvo con un taxista en la avenida 30 de Agosto, que lo golpeó con su automóvil, causándole una fractura en el pie izquierdo.
Pero no solo las maneja. En estos momentos, Gardiner arregla dos motocicletas, una Auteco Lambretta 150, roja, modelo 69, que compró en el barrio Cuba por 600 mil pesos, y otra Auteco, blanca, modelo 72, de un amigo suyo que vive cerca de su casa.
Fuente: eltiempo.com







