Monte Adentro, la proeza del último arriero.

Arrieros

El documental del director colombo-argentino Nicolás Macario Alonso se adentra en las montañas del eje cafetero para rescatar una tradición casi extinta de nuestra idiosincrasia.

Arrieros

La película comienza en penumbras. Sobre la pantalla negra se escucha la voz en off de una mujer mayor. Su acento paisa es tan marcado que por momentos se hace ininteligible.

“Mi abuelo Felipe fue arriero me contaba mi mamá. Andaba todas estas montañas y acampaba en la mitad de los caminos, los hijos de él fueron arrieros y los nietos también heredaron. Heriber, mi marido, fue arriero también. Él le enseñó el oficio a mis hijos: a Alonso y a Nuvier. Pero la arriería se ha ido muriendo y con ella murió mi esposo…”

La pantalla permanece en negro hasta que se hace la luz y aparecen las imágenes mudas de un video casero. Una familia de campesinos antioqueños, capturados por una cámara inocente y amateur. La textura de esa imagen propia de cámaras ya obsoletas termina de completar la idea de añoranza. Monte Adentro es una película sobre todo eso que va perdiéndose: las tradiciones, los tiempos lentos, los oficios heredados.

Doña Blanca es la madre de Alonso y Nuvier. El primero es zapatero y trabaja en la ciudad de Pereira. Nuvier es el hijo que continuó con el trabajo del padre, vive en una finca sencilla de barro y madera, en el medio de esas montañas del eje cafetero, copadas de cafetales y con las nubes en los talones.

La madre hace arepas a la vieja usanza mientras continúa su relato. Desgrana las mazorcas y obtiene los granos que luego cocina, muele y amasa. Es uno de los tantos procesos en vía de extinción que Nicolás Macario Alonso, el director del documental, registra con una mirada amorosa. Luego de ver esas manos hinchadas que azotan la masa, Macario muestra por primera vez el rostro en primer plano de Blanca. El espectador por fin ve esos ojos acuosos que parecen mirar el pasado.

Nuvier y Alonso son el vínculo con el presente. Cada uno en su oficio lleva la historia hacia delante, cuando los une la necesidad de ganarse la vida: ambos hermanos aceptan el trabajo de arriar una recua de mulas cargadas con una mudanza insólita de muebles, camas, colchones. Todos los enseres de una casa. La distancia son kilómetros de montaña y trocha.

Esta travesía parece filmada en tiempo real. Aún cuando hay elipsis, saltos en el tiempo y movimientos de cámara elaborados, Macario Alonso consigue transmitir un efecto de lo real tal que el espectador logra ser testigo de la jornada de un arriero. Se percibe la fatiga, el peligro y la terrible exigencia física que soportan hombre y animal.

 

 

TOMADO DE:  www.revistaarcadia.com