Un modelo de economía alternativa crece en Calarcá
Agosto 27 de 2007
Ayer se realizó en la ecoaldea Pachamama de la ciudad de Calarcá la séptima versión del trueque, una jornada que busca promover el sustento y los lazos de amistad de los participantes a través de esta dinámica rescatada de los albores de la humanidad y que volvió gracias a la filosofía de respeto al medio ambiente y economía alternativa de algunas comunidades.
Juan Castellanos, coordinador de esta versión explicó que la inicativa surgió de los lineamientos determinados por la red mundial de Ecoaldeas, de la cual hacen parte y que impone formas de economía alternativa en forma de trueque. "Iniciamos la actividad los días 7, 8 y 9 de diciembre del año anterior en el encuentro mundial de Ecoaldeas que se hizo en esta sede con la participación de representantes de todo el país y de cinco naciones del mundo", expresó.
Para estas jornadas se han establecido dos tipos de trueque. El primero es el directo, que consiste en intercambiar productos y servicios con el consentimiento de los actores de la negociación. El segundo es el multirrecíproco, con el que las ofertas pueden ser canjeadas por la unidad monetaria llamada 'montaña' en la mesa de la 'cordillera', un tipo de órgano emisor interno.
"La montaña es un facilitador, no una moneda, así como a los compradores no los llamamos consumidores, sino 'prosumidores', porque consumen y producen. La base de nuestra filosofía no es el dinero sino la necesidad", manifestó.
En el momento las 'montañas' son impresas en papel bond, en su respaldo se encuentran las firmas del comité de la 'cordillera' y se cuenta con un tiraje de 5.470 impresos que representan un valor de cinco millones cuatrocientos mil 700 pesos. No obstante, en el segundo encuentro nacional de Ecoaldeas, que se realiza desde hoy en la ecoaldea Feliz de Bogotá se le dará más impulso a esta unidad de cambio que proximamente será publicada en papel de seguridad para su uso a nivel nacional.
Los organizadores no ocultan su satisfacción por el creciente éxito del trueque, ya que las primeras versiones sólo contaban con cinco asistentes aproximadamente, mientras que en la más reciente se tuvo la presencia de más de treinta. "Las jornadas se seguirán realizando los últimos domingos de cada mes y se podrán ofrecer bienes consumibles orgánicos, derivados de éstos, libros, música y servicios, con tal de que estén en buen estado", aseguró Castellanos.
¿Qué son las ecoaldeas?
También conocidas como ecovillas, son definidas por Global Ecovillage Network, GEN como "una comunidad urbana o rural cuyos miembros tratan de adquirir un estilo de vida de alta calidad sin tomar de la tierra más de lo que ella da".
Ésto incluye todo asentamiento que propenda por un estilo de vida sustentable, acorde con los siguientes principios: "Reconocer y relacionarse con otros; compartir recursos comunes; ayuda mutua; enfatizar prácticas holísticas y preventivas de salud; ofrecer trabajo significativo y sustento a todos sus miembros; integrar grupos marginados; promover educación continua; impulsar la unidad a través del respeto de las diferencias; sembrar la expresión cultural.
Contemplan comunidades intencionales como las cohabitacionales, los kibutz, las aldeas indígenas, proyectos de vecindarios urbanos y en general cualquier asentamiento humano que quiera ser sustentable.
Los aspectos característicos de las ecoaldeas son la escala humana de amplio espectro, la integración no dañina de las actividades humanas con la naturaleza, el apoyo al desarrollo humano saludable y su capacidad indefinida de extensión hacia el futuro.
En Colombia existen cinco ya establecidas y siete en formación, de las que en el Quindío sólo Pachamama está completamente formada. El periodo para que los aspirantes sean aceptados como miembros de la comunidad es de tres a seis meses, en los que se examinan la solidaridad, la capacidad de resolución de conflictos y la concordancia de su actitud frente a la vida con los principios de la villa.
Se solicita a quienes deseen ser parte de Pachamama un monto de un salario mínimo diario por metro cuadrado y la casa puede ser diseñada de acuerdo con el gusto de los habitantes, siempre y cuando sea edificada en materiales nativos de la región. Para el proceso de construcción se cuenta con la colaboración de la comunidad.
La 'montaña' se usa en las ecoaldeas Feliz de Bogota, y Medellín, y en Pachamama de Calarcá, pero en el segundo encuentro nacional de Ecoaldeas se planea extender la idea a los 200 asistentes de diez países para que se establezca su vigencia en las comunidades colombianas que siguen este modelo.
Fuente: LaCronicadelQuindio.com







