Felipe Aljure y su equipo de trabajo nos ofrecen una película que además de ser entretenida, propone, en una representación caricaturesca, una interpretación, que comparto, de nuestro mayor problema como sociedad.

El Colombian Dream

César Caballero
Profesor Universidad Javeriana

Felipe Aljure y su equipo de trabajo nos ofrecen una película que además de ser entretenida, propone, en una representación caricaturesca, una interpretación, que comparto, de nuestro mayor problema como sociedad.

Los personajes se van presentado, cada uno con su propia historia y al principio parecieran confluir al tema central de la droga: la voz de los grandes traficantes, la cara angustiada de los pequeños traquetos, las alucinaciones de los adictos perdidos, el optimismo de los consumidores que “supuestamente se controlan”. Las madres amorosamente tolerantes y las otras que ante la opulencia del negocio toman provecho. La violencia, en los gestos, las palabras y los actos. Los muertos, los secuestros, las traiciones  y los sicarios, todo ello pareciera girar en torno al negocio de la droga.

Pero no, el hilo conductor de todos los personajes y por ende la critica central que nos hace la película, su hipótesis implícita sobre cual es nuestra maldición y en esta interpretación, la causa de nuestros problemas como sociedad, no es la droga. Ese es un negocio de mafiosos, de asesinos, de policías y políticos corruptos, de secuestros y hombres de civil armados hasta los dientes, transitando por sus fincas. Esa claramente no es una descripción justa de la sociedad colombiana. De pronto de una parte, pero no de toda nuestra nacionalidad.

Nuestra gran maldición no es la droga, sino el deseo enfermizo de obtener plata fácil. De creer que por ella todo vale y esa no es una creencia, muestra la película, sólo de los traquetos, de ese deseo desmedido por la plata fácil todos somos participes.

Los actores, quieren conseguir las cosas fácilmente, ojala sin esfuerzo. Incluso el personaje enamorado se aprovecha de un engaño para lograr su primer beso. Que llegue el dinero, ojala bastante y sin trabajo es la maldición de los personajes de “El Colombian Dream”. Si eso requiere violar la ley, no importa, las autoridades también lo hacen y en una parte importante de los casos son cómplices. Todos los personajes de la historia, si se les presenta la oportunidad adecuada, trataran, sin tener que ser ni narcotraficantes ni asesinos, un dinero extra.

Cómo ganar plata sin trabajo y violando la ley es bien visto, la consecuencia lógica es que la gran ausente de esta historia sea la justicia. Nunca aparece y se deja al destino fatal de algunos de los personajes, o  la salida feliz, así sea momentánea de otros.

En la película todos son inocentes: El joven traqueto que busca el último negocio para salirse de la droga y tener un hogar. La madre y tía trabajadora que ante la posibilidad del dinero a granel está dispuesta a ser condescendiente. El negocio formal que saca provecho de un dinero inesperado, sin detenerse a mirar su fuente. Tres jovencitos, que en unas vacaciones, inocentemente y sólo por accidente, construyen el eje central de un conflicto de drogas y por supuesto de dinero fácil. Incluso el sicario que se atribuye como propio un asesinato realizado por otra persona sólo para demostrar su valía en un circulo social en el cual, ser capaz de matar, es todo lo que cuenta. Los personajes sin excepción, construyen una gran auto justificación de sus actos y por ello, en su lógica de pensamiento siempre serán inocentes.

Afortunadamente es sólo una película……