Don Tranquilo hace humor con el despecho

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Me río del despecho, Por qué no te callas, La cinco maridos y Me acusan de ser taimado son algunas de las canciones de su último compacto, las que presentó en visita en Armenia.

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Con casi cincuenta años de vida artística, Alfonso Cárdenas, ‘Don Tranquilo’, tal cual dice que es, y ejerciendo su profesión como artista ha conocido las caras opuestas de la Colombia contradictoria: se ha presentado para los lugares más pobres y violentos, para la opulencia, para la cima de la legalidad, así como para aquellos que tiempo después fueron ‘los más buscados del país’.

 

Nació hace 63 años en el altiplano Cundiboyacense e inició sus presentaciones hace 49 como humorista y cantante. Imitó a Cantinflas porque le gustaba su estilo de humor para adultos. Hizo música infantil, invitando a los niños a evitar la comida chatarra y consumir más frutas y verduras, a respetar a los padres y a los compañeritos. Compuso una canción muy colombiana para celebrar los cumpleaños y no cantar “el japi verdei tu llu que no es de aquí”.

 

El 10 de junio de 1973 abandonó a Cantinflas para adoptar el nombre de ‘Don Tranquilo’. Se dedicó a la música, al humor y a ser payaso, adoptando en esta última faceta, el nombre de Pinochito, que nunca abandonó.

 

En cada una de ellas ha sobresalido con éxito y también tiene anécdotas y lecciones que dejar.
La comicidad la ejerce con seriedad porque no quiere pasar por grosero. Detesta el humor vulgar. La música la ejerce con humor y a la vez promueve la reflexión. ‘Me río del despecho’ es una forma de mostrarle a los aficionados a esta música que no se la tomen tan a pecho: “el despecho incita a tomar dos, tres días, a vengarse de la otra persona e incluso a quitarse la vida, yo incito en mis temas a que la gente se ría del despecho”.

 

Como payaso cuenta que fue llamado en el año 1992 por la institutriz de la Casa de Nariño —siendo entonces presidente de la República de Colombia César Gaviria Trujillo—, a celebrarle a su hija María Paz Gaviria el cumpleaños número cinco. Escoltados por 20 personas fuertemente armadas fueron llevados a Palacio, el payaso Pinochito y su hijo, el payaso Huesito (pa’yasu huesito).

 

Cuenta don Alfonso, que estaban asustados porque sabían que María Paz era muy extrovertida. Sin embargo, la piñata fue un éxito. Se presentaron de dos a seis de la tarde, el presidente estuvo por cronómetro media hora durante la cual cantó el ‘japi verdei’, partieron la torta y los saludó y los abrazó por el éxito obtenido. Pinochito no quería cobrar pero el presidente insistió, al punto que después de acordar la suma, el mandatario le pagó más y lo invitó a seguir visitándolos.

 

Aunque no todas sus experiencias como artista han sido tan satisfactorias como esta, las que no lo fueron tanto, también presentan un interés especial. Cuenta que se presentó para diversas personalidades del país.
Su vida personal se entrecruza con su vida profesional. Uno de sus tres hijos, el payaso Huesito, ha trabajado con él y una de sus últimas canciones ¡Por qué no te callas!, se la dedicó a su exesposa, “que fregaba y fregaba por todo, aparte de ser cansona era celosa, era tan celosa que estaba durmiendo con ella y me salía a buscar, menos mal me dejó”.

 

De su vida profesional cuenta que comenzó recorriendo desde Bogotá hacia Fusa, Melgar y Girardot. Que viendo que el Estado no le ayudaba, de cada cien pesos que se ganaba invertía sesenta para su propia instrucción. Así llegó a aprender a tocar guitarra, tiple, piano, congas, la guacharaca, es malabarista, tomó clases de teatro, cine, televisión y cursos de magia.

 

“No me he quedado quieto y sirve para que la gente lo tenga en cuenta a uno y no andar mendigando. En este momento voy para adelante porque tengo buena voz, no tomo ni fumo, trabajé quince años en clubes nocturnos y si tomé cinco o seis veces no fueron más, porque se sabe que en ese medio el trago es gratis y sin límite. ‘Don Tranquilo’ entre más días más joven. Con el humor se vive bien, tranquilo y sin vicios porque la mayoría de artistas han muerto en ruina a raíz de los vicios, la parranda y las mujeres. Espero por lo menos cantar diez años más”.

 

De su última obra cuenta que el elenco consta de 23 personas en el escenario: las Divas de América, compuesto por 12 mujeres que ganaron el segundo puesto en el Festival de Charrerías hace siete años en México; el Trío Martínez, en total quince músicos. Cuatro bailarines, el presentador, el animador, el coordinador general y un artista que acompaña con cítara.

 

 

TOMADO DE: www.cronicadelquindio.com