Libros con alma de cartón.

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Los esposos Andrés Vicuña y Sandra Enríquez se radicaron en Santa Rosa de Cabal y comenzaron con el modelo de editoriales cartoneras bajo el sello: “Del ahogado el sombrero”, una de las pocas en Colombia.

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Las editoriales cartoneras son un fenómeno continental que aborda la edición independiente. Quizás desde la época del boom Latino Americano en los años 60’s con sus posteriores repercusiones literarias, las libros latinos no habían inspirado tanto como lo hacen en la actualidad.

 

Como todos los movimientos vanguardistas en el ámbito artístico y literario, el fenómeno de las Editoriales Cartoneras surge en medio de contextos agitados y de marcada inestabilidad social. En el año 2003, en tiempos de crisis económica, el escritor argentino Washington Cucurto, abre las puertas de la librería “Eloísa Cartonera”. Instalado en las márgenes de la ciudad de Buenos Aires, en el sector de La Boca, el proyecto se constituiría en el primer modelo de editorial cartonera y desde ahí, poco a poco, se extendería al resto del mundo.

 

La necesidad de encontrar espacios de inclusión social desde el arte, que amarraran los propósitos editoriales y permitieran la publicación de temáticas excluidas de la industria convencional como la literatura marginal, la ficción sobre diversidad sexual y en general los temas censurados, inspiraron al escritor argentino para consolidar este proyecto.

Desde sus inicios el movimiento cartonero propuso un modelo de desarrollo editorial que se distancia de las formas convencionales de producir. No solo se trata de hacer libros. El trabajo de las editoriales cartoneras concibe el proceso como un arte manual que va desde la preproducción hasta la postproducción. Publican libros diseñados en cartón reciclado y coloreados a mano para ofrecer mayor cercanía a la literatura y ampliar las posibilidades de leer nuevos autores.

 

Si bien el movimiento de las editoriales cartoneras aún resulta extraño entre el público colombiano, la experiencia ya se ha consolidado no solo en los países del continente americano sino en lugares tan distantes como Corea, Rusia, Japón, China. El auge de este movimiento se ha convertido en un fenómeno novedoso que se extiende por todos los continentes ganando nuevos seguidores y creando una red de autores y editores interesados en las prácticas independientes y en la promoción del libro sin importar el andamiaje comercial que separa al lector de la obra.

 

Más que el interés comercial, existe entre los editores cartoneros un propósito enfocado en la promoción del libro. La práctica del trueque y los derechos de publicación compartidos entre las distintas editoriales asociadas, permite que los autores publicados se lean en distintas naciones y las obras impresas encuentren lectores inusuales, logrando instalarse en lugares donde las obras comerciales no alcanzan a llegar.

 

Del ahogado el sombrero.

Después de muchas correrías por distintos países de Sur América, los esposos Andrés Vicuña y Sandra Enríquez se radican en el municipio de Santa Rosa de Cabal. La experiencia del viaje y la interacción con escritores y gente involucrada en el medio cartonero les permite conocer el modelo editorial y bocetar un proyecto preliminar que daría origen al sello: “Del ahogado el sombrero”, una de las pocas editoriales cartoneras que existen en Colombia y que en la actualidad viene laborando desde la localidad risaraldense.

 

El proyecto empieza en Cali en 2011. Junto a un grupo de amigos, los jóvenes esposos inician un pequeño taller de trabajo donde empiezan a ensamblar los primeros títulos, que en su mayoría consistían en obras suministradas por autores y editores cartoneros de los países por donde ya habían transitado. El interés por la divulgación de la obra y el principio solidario que caracteriza a los cartoneros, permitió el proyecto se fortaleciera así como el listado de libros publicados.

A pesar de su corta trayectoria, el trabajo cohesionado del equipo permitió que el sello editorial fuera invitado por el poeta ecuatoriano Víctor Vimos Vimos, a la quinta edición de la Feria Internacional del Libro de Quito en 2012, como única editorial cartonera colombiana presente en el evento.

 

Estas experiencias, sumadas a la proyección educativa que gradualmente ha ido adquiriendo el proyecto, ha permitido que la propuesta se enriquezca y establezca nuevos líneas de trabajo enfocado a la formación de jóvenes en el Municipio de Santa Rosa.

Además de editores cartoneros, tanto Sandra como Andrés son docentes en ejercicio. Desde el espacio que propician las aulas de clase vienen realizando un trabajo comprometido con alcances sociales. Al margen de las instituciones públicas, con pocos recursos han logrado consolidar pequeños semilleros de estudiantes apasionados por la lectura y las prácticas editoriales independientes.

 

 

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Las editoriales cartoneras se ha hecho fuerte en otros países de Latinoamérica. ¿Cómo se viene dando en Colombia?

Sabemos de cuatro cartoneras pero sólo hemos tenido varias noticias de Amapola cartonera en Bogotá. Imaginamos que al igual que nosotros, han nacido de manera independiente. Hay un evento que reúne, no solo cartoneras, sino cualquier proyecto editorial independiente llamado Feria del Libro Independiente y Autogestiva, allí es buena plaza para cartoneros.

Los cartoneros se identifican como una comunidad solidaria ¿Cuál ha sido el trabajo Del ahogado el sombrero, con otras editoriales y en especial con los fundadores del movimiento?

 

El encuentro con otras cartoneras ha sido como si ya nos conociéramos de mucho antes, es una labor que al conocerla ya no necesitas “romper el hielo” para tratar con otros iguales a ti. Nos rotamos autores, nos intercambiamos libros, incluso nos volvemos red de viajes y nos hospedamos en las ciudades donde viva un cartonero. Hay un dicho entre nosotros: “Donde haya cartoneros, habrá un cartón donde dormir”.

Si bien no se persigue el lucro económico, ¿Resultan sostenibles las Editoriales Cartoneras?

Como todo proyecto social, las cartoneras necesitan apoyos sin intereses monetarios de por medio, es decir, lo ideal sería que quienes aporten dineros a las cartoneras reciban sólo la gran satisfacción de contribuir con el fortalecimiento cultural de las personas, y ya. Queremos tener mucha plata para divertirnos haciendo más libros, y en lo posible, regalarlos.

 

¿Qué autores han trabajado con ustedes en los últimos años?

Tenemos autores curiosos: Alicia Revólver, poeta mexicano alucinante; Damian Salguero, pereirano con una novela corta ambientada en Popayán; Mario Valencia, poeta manizaleño con un poemario escrito con pinceladas de color; Matute’s con un cuento ilustrado amarillo.

 

¿Qué satisfacciones les deja este proyecto?

No tenemos mediciones para saber el porcentaje de aprendizaje o de fortalecimiento cultural que nuestro trabajo pueda generar, tal vez el porcentaje sea enorme, pero hay una satisfacción visible y es que hemos conocido mucha, pero mucha gente que está trabajando en lo mismo con ideas similares y esa gente conoce a otros más y esos a otros, entonces entiende uno que hay algo gestándose en el mundo que va por un bello camino.

Háblenos de la experiencia de la Editorial “Del Ahogado el Sombrero”, con la práctica escolar y pedagógica.

Con los estudiantes del Liceo Comunal El Español de Santa Rosa, hemos desarrollado varios proyectos que terminan siendo libros. Es sabida ya la actitud displicente que muchos jóvenes tienen con los libros, actitud generada por creer que los libros son como objetos sagrados y casi que intocables en el silencioso templo de las bibliotecas. Cuando los jóvenes hacen libros con las historias que recogen de sus veredas, con temas como las plantas medicinales en nuestro libro “Verde de Todos los Colores”, o con historias fantasiosas sobre la sexualidad de los extraterrestres, se van enterando por ellos mismos que son escritores y editores de sus propias maneras de vivir. Los libros son entonces voces de sus vidas.

 

¿Dónde se pueden adquirir y conocer las publicaciones?

Tenemos un lugar en Cali en el Teatro La Concha, pero también pueden contactarnos en nuestro perfil de Facebook como Delahogadoelsombrero Cartonera, o a nuestro correo electrónico This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it., y ahora nos instalamos en Santa Rosa de Cabal y estaremos pendientes para dar a conocer el trabajo en toda esta zona.

 

 


TOMADO DE: www.latarde.com