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Llegar a Buenavista, corregimiento de La Dorada (Caldas) es toda una aventura.

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Una moto adecuada para empujar al carrito, más conocida por los habitantes como marranas, es la encargada de transportar durante hora y media a los 11 pasajeros que se dirigen a Buenavista, ubicado en la esquina nororiental del departamento, donde confluyen los ríos La Miel y Magdalena.

 

Sus afluentes refrescan a las personas cuando las intensas temperaturas cercanas a las 38 grados centígrados, invaden las calles del corregimiento.

Sin embargo, en la memoria de los buenavisteños están las dos inundaciones ocurridas en 1953 y 1962, ocasionadas por sus aguas, que destruyeron el pueblo y solo dejó las vías del ferrocarril que le dieron paso a un nuevo desarrollo de la población.

 

Durante el viaje desde La Dorada, el nombre del pueblo se refleja en los verdes del campo, el buen clima, la rareza de los animales silvestres y el contraste de lo moderno y lo antiguo por el ferrocarril. Y qué decir del paisaje de las viviendas carboneras en medio de la carrilera. De ese espectáculo disfrutan sus habitantes habituales y turistas.

Buenavista solo tiene una ruta de entrada y salida ferroviaria, por eso cuando dos “marranas” se cruzan en el camino, los dos conductores se hablan para determinar quién da el paso, y la solución es fácil: quien vaya con menos pasajeros o como dicen los habitantes "el menos cargado da la vía".

Viajar en este medio es como montar en tren artesanal, con un ruido constante que aumenta la adrenalina al inicio, pero que luego se convierte en parte del paseo.

La pesca, actividad económica

 

Buenavista es un corregimiento alegre, ambientado por la estridente música que sale de los quioscos donde los trabajadores toman cerveza cuando cae la tarde y terminan sus labores de pesca o ganadería, principales actividades económicas.

 

Sin embargo, en el río la Miel, que bordea a la población, la pesca ha disminuido, pues se pueden ver playas en las orillas e islas de arena en el río, todo debido al bajo nivel del cauce que produce a la represa de Hidromiel, de la empresa Isagén.

 

Aún así, las lanchas están disponibles para las personas que quieren hacer un recorrido por las aguas del Magdalena, alejarse del bullicio, de lo urbano y compartir con la naturaleza; y si así lo desean, pueden regresar a La Dorada por este medio.

 

 

TOMADO DE: www.lapatria.com