Ni el mal tiempo pudo opacar la llegada de las reinas en sus tradicionales carrozas, pues los 14 municipios entraton pisando fuerte a la capital risaraldense.
En una tarde donde todo comenzó con el intenso sol, terminó en un torrencial aguacero, donde ni las reinas se salvaron del chaparrón. Sin embargo la fiesta continuó con las 14 carrozas decoradas con adornos típicos de cada región, bailes, comparsas y música con sonidos folclóricos de la tierra del café.
Sonrientes y hermosas, así estuvieron las candidatas, brindando siempre un saludo afectivo al público que las observó durante el recorrido del desfile por el centro de Pereira y quienes disfrutaron la llegada de cada uno de los municipios.
Ni los más entrados en años se perdieron este evento pues hasta un grupo de la tercera edad se le midió al baile típico durante el desfile.
Así desafiando al inclemente clima pereirano cientos de bailarines llegaron a la capital de Risaralda para acompañar a sus reinas, que sin importar el cansancio lanzaron dulces y lucieron muy carismáticas y bellas encima de sus carrozas hechas para rescatar y exaltar sus tradiciones.
Otra que no se quiso perder la oportunidad para estar más cerca de la gente fue la señorita Risaralda, Jenny Maritza Guzmán, quien desde el inicio del desfile y en compañía de la Señorita Dosquebradas fueron las encargadas de romper el hielo con el público.
Para esta ocasión la reina departamental lució el traje artesanal que vistió durante el Reinado Nacional en Cartagena, una prenda hecha a mano por los Embera Chamí y con muchos detalles que sin lugar a dudas resalta nuestra autenticidad.
Como ellas, cada una de las candidatas al Reinado de Risaralda 42 años, vestidas con un traje de baño de una sola pieza de color blanco, que dejó ver la naturalidad de sus cuerpos, tuvieron su primer encuentro con el público.
La creatividad fue un factor que se puso a prueba durante el desfile real, flores, plátanos, areneros y la infaltable mata de café que demuestra la tradición cafetera de esta región se hicieron presentes.
Un evento que no deja duda de que en Risaralda la cultura y la tradición es un factor que vale la pena seguir rescatando.
Tomado de latarde.com