Lucía Correa y Abelardo Marín, hace 55 y 50 años respectivamente, cuando muchos de los actuales periodistas eran sólo unos niños o no habían siquiera nacido, ya se dedicaban ‘al oficio más bello del mundo’, como lo definió alguna vez Gabriel García Márquez.
Marín empezó en el periodismo por casualidad, cuando el telex y el telegrama eran las herramientas más sofisticadas.
Él ahora tiene 66 años, ha pasado por la prensa y la radio sólo con segundo de bachillerato; se declara totalmente empírico y autodidacta, pues en mayo de 1958, cuando repartía los boletines de su grupo de scouts llegó al noticiero Radio Democracia, allí necesitaban un mensajero y se quedó.
Por ese espíritu bohemio del periodismo de aquellos días, tres años más tarde asistía a las ruedas de prensa y a recoger a las 10:00 p.m. los boletines de la Casa de Nariño, pues los redactores de El Colombiano en la capital, empezaban a tomar a las 7:00 p.m., y le tocaba ir a él. También dice que la noticia se debe buscar muy bien, porque en su opinión las facultades no preparan bien a los periodistas, “les hace falta el encuentro con la realidad diaria, porque ahora con tanta abundancia de fuentes es muy cómodo”.
El caso de doña Lucía es diferente, ella heredó el sentido de la responsabilidad y la crítica, pues su padre fundó el periódico ‘El Diario’. “Ese sí era un periódico limpio y honesto, tenía prudencia y mesura, claro que Pereira entre 1930 y 1955 era otra”.
Le preocupa que a muchos colegas de hoy se les olvidó la ética, “como la de los Cano en la sangre”.
Los que marcaron la diferencia
Una generación después llegaron los periodistas que se profesionalizaron, ellos abandonaron en buena parte la bohemia, enfrentaron los días duros de la violencia en Colombia y se mantienen vigentes.
* Herney Ocampo Cardona, Caracol Radio.
Dedicado al oficio del periodismo desde hace 32 años; cuando apenas iniciaba admiraba el trabajo de Jorge Enrique Pulido, porque se dedicaba al periodismo social, lo mismo que admira de Yamit Amad. Ocampo piensa que de igual forma en Caracol, a través de Darío Arizmendi, continúa con esta línea.
Séptimo Día preguntó ¿qué le hace falta a los periodistas de ahora? Herney Ocampo contestó: “talento, ese mismo que se notaba en los de antes porque ahora los jóvenes escogen el periodismo, no como el oficio que es, sino como un trabajo normal y una alternativa de vida”.
Le parece difícil hacer periodismo porque el país está dividido por la violencia y el periodista está en la mitad. Mientras que el periodismo risaraldense en comparación con el nacional está igual o mejor, aunque no se tienen tantas fuentes, hay imaginación, agenda propia, y se trabaja más y más, en palabras del comunicador.
S. D. indagó ¿le afectó la caída de la tarjeta, cuando la generación presente son periodistas de universidad? Contestó que nunca le importó porque las tarjetas no escribían, que está de acuerdo con los profesionales, en la medida que el periodismo sea una especialización de otra rama.
¿Se podría decir que ya no hay periodismo ético? “La ética como tal es relativa, hago el oficio como creo que se debe hacer”.
* Juan Antonio Ruíz, Ecos 1360.
“Empecé a los 21 años a hacer periodismo, no me parece que ha cambiado el periodismo, lo que cambia es el estilo y la preparación de las personas. Lo que sí hay es buenos ejemplos de periodismo en los tres momentos y aunque ahora se nota la preparación académica no todos son responsables”.
Ruíz es uno de eso profesionales que contagian el amor y la responsabilidad por la profesión, dice que antes había mucho talento, pero también mucha indisciplina; que lo que se ha ganado desde hace 20 años es rigor con la disciplina y la vida, así como respeto y cuidado frente al medio y al público.
“Dos personas me marcaron, Guillermo Cano en la prensa por su independencia, responsabilidad y valentía, y Jorge Enrique Botero en radio y televisión por la sensibilidad social, en la ciudad me parece que Helmer González, hace temas nuevos y consulta varias fuentes”.
Juan Antonio cree que el tema con el salario para los periodistas afecta la calidad del producto, porque cuando se hace un ‘periodismo de estómago’, es complicado hablar de equilibrio e imparcialidad, sobre todo si hay partidos políticos de por medio.
* Nelly Muñoz, Remigio Antonio Cañarte.
De la Inpahu, promoción 1985. Piensa que un error grave, es que los jóvenes llegan a las facultades con expectativas fuera de lugar sólo por las cámaras y que cada día se cierran más posibilidades de libre expresión.
“La tecnología entrega todo en las manos y por eso debe haber mayor exigencia, la abundancia va en detrimento del ejercicio de la profesión”, expresa Nelly sin que pase mucho tiempo para comentar que los periodistas tienen una misión clara y es la sensibilidad responsable, que importe mucho lo que gire en torno a la comunidad.
John Reed, Vargas Llosa, Fernando Garavito y Norbey Quevedo hacen parte de su lista de personajes para admirar porque “el periodismo es oficio de artesano”.
* Nidia Monsalve Girón, reportera gráfica.
Es más conocida en el medio como Paola; estudió en la Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, con 23 años de carrera periodística dice “creo que soy la primera reportera gráfica de la ciudad”.
‘Un momento que congeles’, de esa forma se refiere a su trabajo y concluye la idea con que “lo que me mantiene es ser arriesgada, ser de guerra; los chicos de ahora son guerreros pero les falta amor, antes había más creatividad”. Asegura que hoy hace falta el ‘ir más allá, investigar y atreverse’; Hace énfasis en que los periodistas jóvenes no dejan huella en sus fuentes.
Entre los periodistas que admira se encuentran Germán Castro Caycedo, Jaime Ortíz Alvear, Daniel Samper y por siempre a don Hernán Castaño.
Los que recién empiezan
Geison David Arboleda y Juliana Betancur, son comunicadores sociales y periodistas, trabajan en el periódico Q’Hubo, quieren seguir estudiando y tienen una visión crítica de su profesión.
Juliana hizo televisión en Caracol, pero quería experimentar el periodismo escrito que fue para lo que estudió. Admira a Alma Guillermoprieto para ‘hacer del periodismo un texto literario’, también lo brillante del pensamiento de Gustavo Álvarez Gardeazabal.
“Esta generación también tiene corazón, no se hace una carrera de cinco años si no se siente nada”.
Geison piensa que “la diferencia entre ese periodismo y el de ahora es que hay un campo más amplio para trabajar, antes eran más operativos, hoy la academia y la investigación reinventada por las TIC’s brindan más posibilidades, sin negar que es más cómodo”. A él le gusta el tipo de periodismo de María Jimena Duzán y Antonio Caballero.
A la pregunta ¿trabajar en un periódico popular es más fácil que en los demás? Contestaron al unísono, “se escribe menos pero se investiga igual, eso es precisamente lo difícil, escribir poco, queremos decir muchas cosas, es como si se viviera con un taco en la garganta”.