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A los  visitantes  del Ecoparque Los Yarumos de Manizales los recibe un Cristo elaborado con residuos sólidos

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Llega nuevamente la celebración de la Semana Santa durante este mes de marzo. Una época en la que la Iglesia Católica nos invita a reflexionar de manera espirítual sobre nuestros valores y creencias, sobre el papel que estamos llevando a cabo para ser mejores seres humanos. Una ocasión propicia, como lo acaba de corroborar el mismo papa Francisco durante su reciente visita a México, para reconciliarnos con el medio ambiente, con el entorno que habitamos, pues a la postre es el que nos garantiza nuestra supervivencia si lo preservamos de manera adecuada para que nos ofrezca el aire, el agua y todo ese entorno limpio y puro que requerimos para tener una vida sana y feliz.
Semana Santa es también para muchos época de vacaciones y de ella no está exenta como destino nacional e internacional nuestro bello Paisaje Cultural Cafetero Colombiano -PCCC, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad y el que, como gran parte de la geografía nacional no ha escapado a los rigores del fenómeno climático del Niño. Los incendios de capa vegetal, la afectación a los cultivos de café y de otros productos agrícolas por la ostensible disminución del caudal de los ríos y quebradas, han comenzado hacer mella en nuestro paisaje y por ende en la economía y en la salud de muchos de los propietarios de fincas hoteles que se lucran del turismo atraído por nuestra riqueza paisajística y patrimonial.
A lo anterior se suman las denuncias conocidas en desarrollo del reciente foro que sobre el estado del PCCC llevó a cabo en Pereira la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado de la República, y en el que se advirtió por parte de sus participantes sobre el nocivo efecto de la minería ilegal en la zona, así como el desaforado proceso de urbanismo que se lleva a cabo en muchos municipios arrasando sin piedad con los cultivos de café y la falta de voluntad política de la mayoría de los alcaldes para ajustar sus planes de ordenamiento territorial a las exigencias que plantea la Unesco para garantizar la preservación del PCCC.
El llamado entonces es vivir una Semana Santa en paz y en armonía con la naturaleza, a vivir una verdadera comunión con esa "Creación Divina? que nos regocija y nos inunda el alma por su grandeza y excepcional belleza, tal y como lo pueden corroborar los miles de turistas que día a día recorren el Paisaje Cultural Cafetero Colombiano.

TOMADO DE: www. destinocafe.com