Hace algunos días tuvimos la oportunidad de ver un documental sobre el mayor confeso asesino en serie de la historia del mundo. Los 70 minutos de duración del programa, excluyendo los comerciales, sintetizan una enorme cantidad de trabajo y un mensaje contundente sobre nuestro sistema judicial. Un Señor Documental
César A. Caballero R.
Consultor Privado.
Hace algunos días tuvimos la oportunidad de ver un documental sobre el mayor confeso asesino en serie de la historia del mundo. Los 70 minutos de duración del programa, excluyendo los comerciales, sintetizan una enorme cantidad de trabajo y un mensaje contundente sobre nuestro sistema judicial.
Durante un año y medio, un equipo de cinco personas, ambientó, investigó y documentó el trabajo. El conductor realizó 4 visitas al sitio de reclusión. En una de ellas se grabaron 5 horas de entrevista con el criminal y luego, tres meses después, se complementaron con 20 minutos adicionales.
Como no se trataba de contar la versión del confeso asesino sino mostrar el horror de este caso, el trabajo también incluyó el dialogo con 30 profesionales, entre forenses, psicólogos, psiquiatras, abogados y expertos en asesinos en serie. Ellos fueron reiterativos en la baja probabilidad de cambio de este tipo de criminales. Más aún si se tiene en cuenta que durante su estadía en la prisión no ha recibido ningún tipo de tratamiento psiquiátrico ni psicológico.
Los realizadores también escucharon a familiares de las victimas y personas cercanas a quien por el momento se encuentra recluido en prisión. El documental incluye el testimonio de 15 de ellos, donde es claro que ninguno de los supuestos “traumas” del confeso asesino, tiene sustento en la realidad.
Con este material y la revisión de los miles de folios del proceso, de publicaciones de prensa y algunos libros sobre el caso, los encargados del proyecto invirtieron 45 días para escribir el texto final del documental. Luego, vino un trabajo intenso de tres semanas en las labores de edición. Aquí nada se improviso ni se dejó al azar.
La justicia colombiana ha concretado 142 procesos en su contra, él ha confesado un total170 crímenes, pero las autoridades consideran posible que sean más de 200, incluyendo algunos fuera del país. Al final, y eso lo deja claro el programa, lo más probables es que tenga una reclusión entre 11 y 15 años. Es decir, quien cometió y confeso tantas atrocidades, sólo pagará 30 días de cárcel por cada homicidio.
Porque sucede esto. Una de las razones principales es la existencia, en nuestro sistema penal, de la rebaja de penas por la confesión de crímenes y “colaboración con la justicia”. Este mecanismo fue implementado para permitir que los narcotraficantes ayudaran a nuestra poca eficiente justicia, a descubrir y atrapar a otros criminales. Es decir, de nuestra imposibilidad o falta de determinación para atrapar a los narcos, se derivo el mecanismo jurídico para que ellos delataran a sus socios. Ese es el origen de un instrumento, que hoy le permite a un asesino en serie sacar provecho de nuestro marco legal para pagar una pena ridícula frente al daño que cometió.
En parte, el documental nos muestra, con aterradora crudeza, los costos de transformar las normas pensando en casos específicos y particulares, sin medir las consecuencias generales y de largo plazo que ello puede traer.
Este programa conducido y liderado por Guillermo Prieto, es ejemplo de que un trabajo juicioso, disciplinado y organizado, genera resultados sobresalientes. También desnuda uno de los problemas centrales de nuestra sociedad: la ausencia de una justicia digna y eficiente que para cumplir con sus tareas no se vea obligada a negociar con criminales. Gracias Pirry.
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