EL LEGADO DE LOS QUIMBAYA

Desde 1541, la región cafetera por excelencia de Colombia, cuenta con una ciudad que más que un terreno para albergar habitantes, es una generadora de cultura viva, que a través de los años se ha caracterizado por su ambiente fresco y descomplicado. Historia de Pereira EL LEGADO DE LOS QUIMBAYA Desde 1541, la región cafetera por excelencia de Colombia, cuenta con una ciudad que más que un terreno para albergar habitantes, es una generadora de cultura viva, que a través de los años se ha caracterizado por su ambiente fresco y descomplicado. Capital del departamento del Risaralda, se remonta a lejanas épocas de orfebres pertenecientes a una tribu fuerte y vigorosa, que a pesar del transcurso del tiempo, siempre se recuerda como la esplendorosa cultura Quimbaya, evocada por medio de sus piezas de oro, en los museos no sólo de Colombia sino también de muchas partes del mundo. En esta región el mariscal Jorge Robledo fundó la ciudad de Cartago en el año de 1541 que inició con gran animo su progreso y desarrollo, pero al cabo de 150 años hubo de trasladarse, se cree que por los continuos embates indígenas, hacia las márgenes del río La Vieja, su actual localización. Así pasaron los años y dicha región volvió a tornarse selvática y sepultó los pocos vestigios que quedaban de civilización. Tiempo después, con el ideal de revivir esta ciudad perdida, un 24 de agosto de 1863, el presbítero Remigio Antonio Cañarte, Don Félix de la Abadía, Jorge Martínez, el padre Francisco N. Penilla, y los jóvenes Elías Recio , y Jesús María Ormaza , regresaron a las ruinas de la antigua Cartago, donde establecieron unas cuantas chozas. El 30 de septiembre del mismo año se bendijo la capilla, donde posteriormente Don Juan María Marulanda levantó su casa. Durante 6 años se llamo Cartago Viejo, pero en 1869 la municipalidad de Cartago le dio el nombre de Villa de Pereira, en honor al doctor José Francisco Pereira.